El cambio empieza en ti, tu eres el cambio

El Todo - Leyes universales

El Todo - Principio leyes universales

La razón humana, cuyos dictámenes debemos aceptar mientras pensamos, nos informa como sigue con respecto al TODO, y eso sin intentar apartar el velo de lo incognoscible:

 

1. El TODO

Debe ser TODO lo que REALMENTE ES. No puede haber nada existiendo fuera del TODO, de otro modo EL TODO no sería EL TODO.

 

2. Debe ser INFINITO

Pues no hay nada más para definir, confinar, atar, limitar o restringir al TODO. Debe ser infinito en el tiempo, o ETERNO.

Tiene haber existido siempre continuamente, pues no hay nada más para haberlo creado nunca, y algo nunca puede desarrollarse a partir de nada,

Y si hubiera «no sido» alguna vez, incluso por un momento, no «sería» ahora-; debe existir continuamente por siempre, pues no hay nada para destruirlo, y nunca puede «no ser», siquiera por un momento, porque algo nunca puede convertirse en nada.

Es ser infinito en el espacio, debe estar en todas partes, pues no hay ningún lugar fuera del TODO-; no puede ser más que continuo en el espacio, sin ruptura, cesación, separación o interrupción, pues no hay nada que rompa, separe o interrumpa su continuidad, y nada con lo que «rellenar los huecos».

Debe, ser infinito en poder, o absoluto, pues no hay nada para limitarlo, restringirlo, constreñirlo, confinarlo, perturbarle o condicionarlo -no está sujeto a ningún otro poder, pues no hay otro poder.

 

3. EL TODO debe ser INMUTABLE

No sujeto a cambio en su naturaleza real, pues no hay nada para efectuar cambios sobre él; nada en lo que podría cambiar, ni a partir de lo que podría haber sido cambiado.

No puede ser añadido ni sustraído, incrementado o disminuido, ni volverse mayor o menor en ningún aspecto.

Debe haber sido siempre, y debe permanecer siempre, justo lo que ahora es -EL TODO-; nunca ha habido, no hay ahora y nunca habrá alguna otra cosa a la que pueda cambiar.

Siendo EL TODO infinito, absoluto, eterno e incambiable, debe seguirse que cualquier cosa finita, cambiable, fugaz y condicionada no puede ser EL TODO. Y puesto que no hay nada fuera del TODO, en realidad, entonces cualquiera de, y todas, esas cosas finitas deben ser como nada en realidad.

Ahora bien, no os obnubiléis, ni os asustéis; no estarnos tratando de conduciros al área de la ciencia cristiana bajo la cubierta de la filosofía hermética.

Hay una reconciliación de este estado de cosas aparentemente contradictorio. Sed pacientes, llegaremos a ello con el tiempo.
Vemos alrededor nuestro eso que se llama «materia», que forma el fundamento físico para todas las formas.

 

¿Es el TODO meramente materia?

¡No del todo! La materia no puede manifestar vida o mente, y puesto que la vida y la mente están manifestadas en el universo, El TODO no puede ser materia, pues nada se eleva más alto que su propio origen; nada se manifiesta nunca en un efecto que no esté en la causa; nada se desarrolla como un consecuente que no esté involucrado como un antecedente.

Y además la ciencia moderna nos informa que no hay realmente tal cosa como la materia; que lo que llamamos materia es meramente «energía o fuerza interrumpida», esto es, energía o fuerza a una frecuencia baja de vibración.

Como ha dicho un escritor reciente, «la materia se ha fundido en el misterio». Incluso la ciencia material ha abandonado la teoría de la materia, y descansa ahora sobre la base de la «energía».
Entonces, ¿es EL TODO mera energía o fuerza ? No energía y fuerza como los materialistas usan los términos, pues su energía y fuerza son cosas ciegas, mecánicas, vacías de vida o mente.

 

Vida y Mente

Vida y mente nunca pueden desarrollarse a partir de una energía o fuerza ciega, por la razón dada hace un momento:
«Nada puede elevarse más alto que su origen; nada se desenvuelve a no ser que esté envuelto; nada se manifiesta en el efecto a no ser que esté en la causa.» Y, así pues, EL TODO no puede ser mera energía o fuerza, pues, si lo fuera, entonces no habría cosas tales como vida y mente en existencia, y sabemos que no es así, pues estamos vivos y usando la mente para considerar esta misma cuestión, e igual lo están esos que alegan que todo es energía o fuerza.
¿Qué hay, pues, superior a la materia o la energía que sepamos que es existente en el universo?.

¡Vida y mente en todos sus grados variables de desenvolvimiento! «Entonces», preguntaréis, «¿quieres decimos que EL TODO es VIDA y MENTE?» ¡Sí! y ¡no! Es nuestra respuesta. ¡Si queréis decir vida y mente tal como nosotros pobres y mezquinos mortales las conocemos, decimos no! ¡EL TODO no es eso! «Pero, ¿qué clase de vida y mente queréis dar a entender?», preguntaréis.
La respuesta es «MENTE VIVIENTE, tan por encima de lo que los mortales conocen por esas palabras, como vida y mente son superiores a las fuerzas mecánicas, o materia; MENTE VIVIENTE INFINITA por comparación con vida y mente finitas». Queremos decir lo que las almas iluminadas quieren decir cuando pronuncian reverentemente la palabra: «ESPÍRITU!» «EL TODO» es mente viviente infinita. ¡El iluminado lo llama ESPÍRITU!

—Extracto del Kybalión  — Los tres iniciados-

 

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